Históricas 79
Boletín del Instituto de Investigaciones Históricas

mayo-agosto 2007
ISSN 0187-182X

 

 

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Se dice que cuando los ejércitos de Napoleón atravesaban grandes dificultades durante su larga defensa de la democracia, arrancaron el plomo de las iglesias para fabricar balas. He ahí un símbolo accidental, pero perfecto, de la Revolución francesa. Los mismísimos disparos que derribaron el Antiguo Régimen procedían del Antiguo Régimen. La democracia no fue más que la puesta en práctica de unas ideas en las que se venía creyendo desde hacía siglos: la justicia divina y la dignidad del hombre. E igual que a los jacobinos se les hubiera dificultado su tarea sin el pesado plomo de las iglesias, también sin los pesados dogmas de la Iglesia. La verdad, la piedad, el honor son los mismos en todas partes, de igual modo que la sustancia del metal de plomo es la misma en todas partes. La sustancia está ahí y no puede ser alterada. Pero supone una gran diferencia que esté rígida y quieta en las iglesias o sea escupida de pronto en forma de balas.

— Gilbert Keith Chesterton

Contenido

Presentación PDF

Álvaro Matute
Los espirituales de O'Gorman

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Conrado Hernández López
Edmundo O'Gorman (1906-1995) y Giambatistta Vico (1668-1744)
[ensayo] PDF

Alejandro Galindo
Cine y censura
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Alejandro Galindo
Veinte años después
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Notas del IIH. Premios y distinciones
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Novedades editoriales
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