Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México

 

Brian F. Connaughton, Clerical ideology in a revolutionary age. The Guadalajara Church and the idea of the Mexican nation (1788-1853), translated by Mark Alan Healey, Calgary, University of Calgary Press-University Press of Colorado, 2003 (Latin America and Caribbean Series, 1498-2366).

Ana Carolina Ibarra
Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional Autónoma de México


Gracias a su reciente traducción al inglés, Ideología y sociedad en Guadalajara (1788-1853), publicada en 1992 por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes[ 1 ] recupera su actualidad y se coloca entre aquellos textos que son parteaguas de la historiografía latinoamericanista. Patrocinada por la Universidad de Calgary, que ha decidido impulsar la traducción y edición de aquellas obras que representan un desafío para los cánones de la historia, la literatura y los estudios poscoloniales de la región, la obra de Connaughton obliga a una nueva lectura. El título en inglés, Clerical ideology in a revolutionary age. The Guadalajara Church and the idea of the Mexican nation, se acerca a las preocupaciones de la historiografía actual y pone de manifiesto lo que constituye su mayor aportación: entender de mejor manera la forma en que se condujeron instituciones fundamentales en el tránsito hacia la organización de las nuevas naciones. Así pues, los ajustes al título y, en general, a la edición original, no sólo indican una puesta al día de la versión anterior, sino que hacen patente su carácter pionero. El auge posterior de los estudios sobre la Iglesia confirma la importancia de la obra, y la lectura de la edición en inglés le devuelve vigencia y actualidad. Si algo sorprende acaso, es el poco provecho que estudios posteriores han sacado de una interpretación que consigue explicar cómo la Iglesia buscó participar en la construcción de la nación mexicana.

De entrada, este espléndido libro representa un esfuerzo por interpretar una época de la historia de México e Hispanoamérica que había sido escasamente estudiada: el lapso transcurrido entre el reformismo borbónico y el triunfo liberal, época en la que la Iglesia es uno de los actores fundamentales. Por esta razón, Connaughton elige como centro de su interés una institución a la que tradicionalmente la historiografía había criticado y satanizado, pero pocas veces había buscado comprender. El esfuerzo por articular las ideologías conservadoras, la cultura política tradicional y el comportamiento de la Iglesia y el clero en una era de secularización, ofrece una explicación sobre la cual bien vale la pena reflexionar: se trata sencillamente de abandonar las interpretaciones esquemáticas y preconcebidas, nada más y nada menos que "reconstruir la historia política del siglo XIX ".

Para buscar comprender la tensión que se produjo entre la ideología clerical y las tendencias revolucionarias, Brian Connaughton eligió la región de Guadalajara, región muy beneficiada por la política borbónica, y en cuya transformación la alta jerarquía católica participó de manera destacada. El famoso Hospicio Cabañas (que lleva el nombre del prelado que lo mandó construir) representa justamente ese impulso. Construido para responder a los problemas creados por la expansión y el crecimiento urbano de la capital, retrata bien el esplendor finisecular de la Nueva Galicia.

Como lo subraya el autor, desde principios de la última década del siglo XVIII, la jerarquía eclesiástica participó de lleno en el empuje regionalista que respaldaba y reflejaba la reestructuración socioeconómica de la intendencia. La jerarquía dio sólido apoyo a la universidad local y a la formación de un consulado de comercio. Su opinión tenía mucho mayor peso que la de otras instancias; consultada y atendida, la catedral apoyó la erección del consulado aun antes de que conociera del asunto el Ayuntamiento.

No siendo la Iglesia una institución monolítica, el alto clero de Guadalajara estrenó en aquel entonces un lenguaje nuevo, haciendo alusión a los derechos naturales y la sociedad civil basada en el derecho de la propiedad.[ 2 ] Desde luego, la Iglesia tuvo que luchar por mantener su hegemonía puesto que una serie de influencias se sintió en el medio eclesiástico, el cual no estuvo exento además de cismas, reformulaciones y otras tendencias que permiten apreciar que el clero no era homogéneo y que además veía con reticencia las políticas modernizadoras en su propio terreno. A pesar de ello, como lo demuestra el autor, en el periodo estudiado la Iglesia de Guadalajara rehuyó una actitud pasiva ante las mudanzas generadas en el seno de la nueva sociedad.

No obstante el impulso anticorporativo de las reformas borbónicas, Connaughton piensa que los beneficios prometidos por la expansión de Guadalajara añadían un elemento de interés propio para el clero regional. Este hecho matiza lo que autores como Brading y Farris han destacado para el estudio de la Iglesia de la época en otras diócesis.[ 3 ] El autor no niega los riesgos que conllevó la crisis del privilegio eclesiástico y el malestar que produjo en amplios sectores (de cuyo discurso se vale para detectar sus signos), pero los coloca ante un campo de visión más amplio. El hecho de que Connaughton se proponga una mirada de larga duración le permite dar continuidad a la actuación del clero en un lapso de más de siete décadas y relacionarla con temas como el conservadurismo histórico y su papel en la construcción de la nación. Observa y explica cómo un camino de gradualismo es emprendido entre las instituciones laicas y eclesiásticas de Guadalajara. Y no es que la Iglesia se mostrara dócil para participar en los cambios, sino que una parte de ellos podría beneficiar sus ingresos y su jurisdicción, en tanto que no renunciaba a un liderazgo por largo tiempo ejercido: buscó mantener su hegemonía en contra de las tendencias de la secularización borbónica, sostener el orden en medio de los levantamientos sociales y preservar el privilegio eclesiástico a pesar del contexto en que la soberanía popular de la nación iba redefiniéndose.[ 4 ] En este tránsito, desplegando gran sagacidad para articular un nuevo discurso, el clero de Guadalajara transformó la tradición del patriotismo regional en la visión trascendente del destino mexicano como nación. El autor describe cómo fue construyéndose el sentido de una nación católica providencialista, a través de un discurso político no solamente mariano, sino cristocéntrico y holístico.[ 5 ]

La principal fuente en que se apoya la interpretación de Connaughton son panfletos, folletería, impresos del clero y periódicos de la época. ¿Cómo explicar la formación de la opinión pública al amparo del discurso religioso? El propósito de su investigación es permitir que las "coyunturas ideológicas del discurso social" se definan a partir del punto y contrapunto de la folletería de la época. Obviamente, el estudio refiere a aquellos grupos que sabían leer y escribir, que son precisamente aquellos que marcan los lineamientos de la cultura, la política, lo social y lo económico. Éstos fueron los sectores que ejercieron el control intelectual de las estructuras hegemónicas sobre el resto de la población, son los voceros de las instituciones, los que participaron en la fabricación de un destino común para el conjunto de la población. Pero no son los individuos y sus intereses los que guían la investigación: para el análisis propuesto, es más útil enfatizar en la "plasticidad y adaptabilidad de las polémicas" más que en la naturaleza supuestamente inalterable de los intereses, señala Connaughton. Este "descentramiento del sujeto" de la historia nos permite seguir cómo el discurso en sí mismo "constituye a los individuos como sujetos".[ 6 ] Ello implica considerar, en consecuencia, cómo perciben los miembros de la sociedad los bienes, los puestos y las influencias específicas. Un nuevo modo de percibir al sujeto histórico en sus luchas sociales.[ 7 ]

A partir de estos referentes, Connaughton estudia, de manera exhaustiva, cada uno de los capítulos de una era de enormes cambios que van del periodo colonial tardío en Guadalajara hasta los últimos esfuerzos conservadores clericales de 1853. Los hilos conductores del relato son esencialmente cronológicos, pero giran en torno del análisis de los desafíos concretos que el clero y la Iglesia tienen que enfrentar en cada coyuntura. El seguimiento del discurso ideológico del clero tapatío, a través de sus sermones, cartas pastorales, edictos, folletos y otros papeles, se complementa magníficamente con el análisis de una prensa más que elocuente que permite percibir las acaloradas polémicas. Los abundantes testimonios recogidos permiten ir trazando el desarrollo de los argumentos del clero local ante el inevitable proceso de secularización que amenazaba.

Clerical ideology in a revolutionary age da cuenta de cómo el clero de Guadalajara va logrando articular un discurso que le permite mantener su lugar en el nuevo orden independiente: primero gracias al discurso patriótico que despliega frente al triunfo trigarante, que le concede todavía un sitio fundamental; más adelante será más difícil sostener la defensa de sus privilegios ante los espacios abiertos por la libertad de imprenta y la asechanza de la tolerancia religiosa. La Iglesia participó en la disputa por el Estado, el Patronato, los diezmos y la representación legítima. El pasaje no es idílico, la polémica es el espacio conflictivo en el que se van plasmando argumentos convincentes de un discurso eclesiástico que se reconstruye a sí mismo día a día. Como lo considera el autor, se trata de un contradiscurso que permita contener el avance de un nuevo discurso que no logra del todo permear en sectores sociales más amplios. Ello favorece que el clero vaya forjando una ideología que evoca el carácter de la nación mexicana como fruto de un llamado divino y un destino providencialista. Los voceros de la Iglesia apelaron a la misión divina encargada al pueblo mexicano, para contrarrestar el creciente anticlericalimo y los atentados contra el Patronato. Además, poco a poco se fueron apropiando de los nuevos sentidos del discurso oficial. El hecho de que la mayoría de la población estuviera formada por creyentes católicos permitía esperar respeto de parte del nuevo Estado. Por lo menos eso era lo que las voces de los altos jerarcas de la Iglesia pretendían. ¿Cuál era entonces la voluntad popular? Ante la desarticulación, la ineficacia de los políticos para construir un Estado moderno y las continuas guerras intestinas y extranjeras, no parecía haber cabida para el ejercicio de una soberanía popular tantas veces reivindicada. La enorme colección de sermones, cartas pastorales, edictos y piezas religiosas en las que se apoya el estudio de Connaughton permite apreciar cómo, en ese contexto de fragilidad para la nación, la Iglesia se hizo cargo de enarbolar la bandera de la unidad de la nación católica. Proclamó que sus intereses coincidían con los de la mayoría y se valió de una especie de "nacionalismo religioso" que congregaba a la población mexicana en torno de su liderazgo. Su discurso contribuyó a crear la "nación mexicana" en la perspectiva providencialista y con ello hacía nacer, según Connaughton, "al menos discursivamente", el Estado popular mexicano.

El replanteamiento de la discusión sobre el tema del liberalismo y el conservadurismo decimonónico está a la orden del día en México y en otros lugares de América hispánica. Y el trabajo de Connaughton se coloca en esa perspectiva. La antigua dicotomía ha sido superada por interpretaciones que ponen por encima de ésta la necesidad inminente de construir la nación, necesidad que determinó coincidencias entre dos posturas que la historiografía tradicional había querido ver como irreconciliables. Nuevas visiones han insistido en el contenido popular del primer liberalismo mexicano, modificando la visión tradicional que se tenía sobre una ideología política propia de las elites cultas tanto en Europa como en América.[ 8 ] El giro lingüístico, por su parte, ha llevado al extremo el análisis de la contradictoriedad inherente a los propios conceptos.[ 9 ] Clerical ideology in a revolutionary age se inscribe en el contexto de estas reflexiones que se han valido de distintas fuentes y enfoques para poder desentrañar una época harto compleja, que la historiografía había preferido eludir. Connaughton realza cómo la Iglesia se insertó en ese proceso de construcción de la nación y reconsidera un asunto medular: el discurso religioso en la construcción de la nación. No es un asunto menor el que aquí se trata: es recuperar la voz de un actor fundamental (cuyos testimonios son por cierto sumamente abundantes). Pues, en efecto, por contradictorio que parezca, en ese proceso de secularización que excluye al propio sujeto que emite este discurso, su voz pudo haber contribuido al aportar un elemento de unidad para las grandes mayorías. Si entendemos la nación como una comunidad imaginada, la Iglesia mexicana elaboró un discurso y una ideología que aspiraba a dotar de sentido a ese destino común.

[ 1 ] Brian F. Connaughton, Ideología y sociedad en Guadalajara (1788-1853), México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1992 (Regiones).

[ 2 ] Brian F. Connaughton, Clerical ideology in a revolutionary age. The Guadalajara Church and the idea of the Mexican nation (1788-1853), translated by Mark Alan Healey, Calgary, University of Calgary Press-University Press of Colorado, 2003 (Latin America and Caribbean Series, 1498-2366 3), p. 28.

[ 3 ] David A. Brading, Una Iglesia asediada, el obispado de Michoacán 1749-1810, México, Fondo de Cultura Económica, 1994; Nancy Farris, La Corona y el clero en el México colonial, 1579-1821, la crisis del privilegio eclesiástico, México, Fondo de Cultura Económica, 1995.

[ 4 ] Brian F. Connaughton, Clerical ideology in a revolutionary age. The Guadalajara Church and the idea of the Mexican nation (1788-1853), translated by Mark Alan Healey, Calgary, University of Calgary Press-University Press of Colorado, 2003 (Latin America and Caribbean Series, 1498-2366 3), p. 11.

[ 5 ] Otras obras del autor han desarrollado mayormente estas ideas al estudiar el pensamiento religioso holístico en el discurso cívico (y los sermones) del periodo independiente. Véase Brian Connaughton, Dimensiones de la identidad patriótica. Religión, política y regiones en México, siglo XIX, México, Universidad Autónoma Metropolitana, Iztapalapa-Miguel Ángel Porrúa, 2001, y particularmente el artículo "Conjuring the body politic from the corpus mysticum: the post independent pursuit of public opinion in Mexico, 1821-1854", The Americas, 55:3 (1998), p. 459-479.

[ 6 ] Brian F. Connaughton, Clerical ideology in a revolutionary age. The Guadalajara Church and the idea of the Mexican nation (1788-1853), translated by Mark Alan Healey, Calgary, University of Calgary Press-University Press of Colorado, 2003 (Latin America and Caribbean Series, 1498-2366 3), p. 36 y 37.

[ 7 ] A este respecto puede consultarse también a Óscar Terán, en la introducción a Michel Foucault, El discurso de poder, México, Folios, 1987.

[ 8 ] Entre otras obras de Antonio Annino, su reciente artículo "Definiendo el primer liberalismo mexicano", Metapolítica, v. 7, n. 31, septiembre-octubre, 2003, insiste en ello.

[ 9 ] Elías Palti, "El pensamiento liberal en el México del siglo XIX, trascendencia e inmanencia", en Metapolítica, v. 7, n. 31, septiembre-octubre, 2003.

Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México, Marcela Terrazas y Basante (editora), Alfredo Ávila (editor asociado), México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, v. 27, 2004,
p. 127-132.

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