Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México

 

Gabriel Agraz García de Alba, Los corregidores don Miguel Domínguez
y doña Josefa Ortiz y el inicio de la Independencia,
2 v.,
México, edición del autor, 1992, ils., facs.

Ernesto de la Torre Villar


El autor de esta interesante, importante y documentada obra es un investigador experimentado, tenaz y meticuloso. Cuenta en su haber con varias decenas de trabajos históricos, tanto de carácter monográfico re gional como los que dedicó a Tecolotlán, y también de índole biográfico-genealógico, como varios en los que se ha ocupado de su propia familia, o de ilustres familias jaliscienses. También ha laborado, con gran eficacia y fecundidad, en investigaciones bibliográficas, de las que nos ha dejado, entre otros trabajos, dos excelentes volúmenes, los que consagró a los Escritores jaliscienses, patrocinados por el Instituto de Investigaciones Bibliográficas.

Mi amistad con él data de varias décadas, durante las cuales lo he visto, con enorme asiduidad, constancia y acierto, trabajar en temas difíciles y novedosos, y producir, una tras otra, obras serias, trascendentes, reveladoras de sus diversas inquietudes intelectuales y, sobre todo, de su laboriosa actividad, de su ejemplar constancia en el trabajo. Gabriel Agraz García de Alba es una abeja infatigable. Lee, investiga, hurga en bibliotecas y archivos con una tenacidad envidiable. No se arredra ante las dificultades que el trabajo de investigación presenta. Sabe enfrentarse a todos los obstáculos, vencerlos y así encontrar el libro o documentos apropiados para sus tareas. Abeja laboriosa, persigue con tesón la información que necesita, se vale de su buena preparación paleográfica y sabe recoger de viejos infolios, los datos que le son indispensables. Conoce muy bien las disciplinas genealógicas, el trabajo bibliográfico y el archivístico, y su sagacidad lo convierte en un verdadero sabueso que rastrea todos los caminos hasta dar con el dato exacto, cierto, fundamental.

Su laboriosidad y el valor de sus investigadores lo ha llevado a ingresar en instituciones como la Sociedad de Genealogía y Heráldica, en la Academia de Letras y Ciencias y en otras más, dentro de las cuales goza de amplia estimación, por su seriedad y ricas aportaciones. A más de estas virtudes de la laboriosidad, de la tenacidad y de la constancia, Gabriel Agraz es un hombre sencillo, bondadoso, pero también un hombre organizado que ha logrado formar importante y selecta biblioteca y sobre todo un rico acervo documental bibliográfico con estupendas series o secciones referentes a Jalisco, a la bibliohemerografía nacional y jalisciense. Característica en él es su actitud de exhaustividad, su inmensa preocupación por agotar todos los detalles de su investigación, por proporcionar hasta el menor dato, la menor referencia, la información más completa y exacta. A eso va unido un anhelo de perfección, que le lleva a emprender laboriosas y hasta penosas tareas por dar la información más precisa y exacta en todos sus trabajos.

La obra que nos presenta hoy día, es un ejemplo claro de lo dicho. Los corregidores y la independencia mexicana es un trabajo revelador de su visión y su preparación históricas. Trató Agraz de hacer de él una visión clara de los orígenes de nuestro movimiento emancipador, de las circunstancias que provocaron el surgimiento del proceso insurgente, enfocándolo en torno de algunos de los personajes más salientes: los corregidores por un lado y, por el otro, la figura de Ignacio Allende y otros de los conspiradores más importantes como los hermanos González, y tantos más que revelan cómo el movimiento insurgente fue un auténtico movimiento popular, un producto de las ansias de reivindicación de un pueblo que aspiraba a obtener la libertad y con ella la garantía de defensa de todos sus derechos y la posibilidad de formar una patria más justa y progresista.

Pasando al examen del libro, veamos cuál es su contenido, cuáles sus méritos y aciertos. La obra está consagrada a biografiar con vigor a dos figuras salientes de nuestro movimiento emancipador a los corregidores de Querétaro: don Miguel Domínguez y doña Josefa Ortiz. Estos dos personajes forman parte de la epopeya insurgente, son dos seres cuyas ideas y cuyas vidas estuvieron puestas en lograr la libertad de la patria, la emancipación de la nación mexicana. Poseyeron ambos en alto grado el amor a la libertad, el valor cívico para enfrentarse a un régimen despótico y sufrir las consecuencias de su conducta valiente y decidida, y la dignidad republicana con la que se enfrentaron a injurias, presiones y pérdida de la libertad. Si no formaron parte de los ejércitos insurgentes, sí los hicieron posibles, los alentaron y fueron la chispa oportuna de energía que iluminó la lucha libertaria. De ellos dos, con frecuencia olvidados, pero siempre vivientes en nuestra conciencia cívica, Gabriel Agraz García de Alba ha elaborado dos entusiasmadas y exhaustivas biografías, y las ha acompañado de hermosas semblanzas de otros personajes que forman el entorno digno y aguerrido del matrimonio Domínguez Ortiz.

García de Alba planeó y estructuró su trabajo en tres partes muy relevantes. La primera la consagró a estudiar la figura noble y digna de doña Josefa Ortiz. Esto lo hace yendo a rastrear los lejanos orígenes y antecedentes familiares de su biografiada, aportando elementos comprobatorios fehacientes de su origen familiar, de su extracción social. Todo ello puntualmente documentado, trabajo revelador de una auténtica investigación y no simple aprovechamiento de datos citados por otras fuentes. El valor crítico, que a menudo se aguza en nuestro autor, lo lleva a desechar todas aquellas afirmaciones que no estén apoyadas en la certeza objetiva, en el dato preciso, en el documento específico. Tal vez ese sentido crítico es el que lo lleva a limpiar la figura de doña Josefa de todos aquellos afeites retóricos de que la llenó una literatura conmemorativista y patriotera.

La figura, que así nos presenta Agraz García de Alba en la primera parte de su obra, es una figura señera, digna, sencilla, reveladora del carácter franco y decidido de la heroína. El retrato que obtenemos de esa biografía es un retrato vivo, auténtico, cual corresponde a la majestad de muchas matronas romanas, no las emperatrices, sino las de auténticas señoras de su hogar y, también, de mujeres que tuvieron la visión de hacer de la patria mexicana un hogar más digno para todos sus hijos.

La biografía de la heroína, a más de la descripción circunstanciada que nos hace, clara, redactada con sencillez aunque a veces emotivamente, se completa con una cronología de la misma que parte del año de 1714, año de nacimiento de su padre. Siguiendo detenidamente esa cronología, podemos observar cómo esta mujer excepcional fue olvidada por más de seis lustros, y sólo en épocas de serias tomas de conciencia se le volvió a recordar y honró. El mantener en la conciencia de los mexicanos la memoria de estos personajes es contribuir a fortalecer la conciencia nacional, el sentido de la patria. Por ello, presentarla libre de toda conseja y de todo aquello que un mal criterio histórico adicionó a Josefa Ortiz es servir a la verdad histórica, que debe ser el paradigma del historiador. Por ello, nos atrevemos a decir que esta obra es un digno monumento a su memoria.

El autor que casi agotó la bibliografía existente sobre los corregidores, como se puede ver en la bibliografía que avala la obra, realiza un examen crítico-historiográfico de las obras que lo han precedido como son los trabajos de Francisco Sosa, Luis González Obregón, Gustavo Paz, Olavarría y Ferrari, Ángel del Campo, Manuel Caballero y otros más. De ellos toma lo que consideró verídico, lo que estimó que de acuerdo con su laboriosa investigación se ajustaba a la verdad y desechó lo pintoresco, lo anecdótico. Aporta Agraz, como apoyo de su trabajo, una amplia serie de documentos comprobatorios de sus afirmaciones, de sus rectificaciones.

Situada dentro de sus diversas circunstancias, surge así dignificada la figura noble y señera de la corregidora. Estudia Agraz como corolario, la serie de homenajes que la república y el gobierno de Querétaro le han rendido y nos entrega, como en un hermoso ramo lírico, algunas de las piezas poéticas elaboradas en su honor. Rica serie de ilustraciones enriquece esta obra.

La segunda parte, menos amplia, por no tener que hacer tantas digresiones y rectificaciones, la constituye la biografía de don Miguel Domínguez, figura relevante y hasta hoy poco estudiada. Agraz, a más de trazar con firmes pinceladas la figura de corregidor, nos habla de su recia formación, de su intervención en la política colonial y del valor de sus aportaciones, como la que hizo acerca de la consolidación de vales reales, y también de su firme intervención, honesta y patriótica, en el inicio de nuestra vida nacional.

Una tercera parte, sólida, irrebatible, la representa el conjunto de facsímiles y bibliografía referentes a la vida y obra de los corregidores, conjunto de indudable valor y que a más de ser un aporte de la obra, proporciona a futuros investigadores la oportunidad de poder penetrar, con otros criterios, en la vida, la obra y en la época de estas dos figuras egregias.

La obra, cuyo título completo es Los corregidores y el inicio de la Independencia, consagra buena parte de sus páginas a estudiar a fondo las conspiraciones que prologan nuestra independencia, y, en el caso concreto, a la conspiración de Querétaro, en la cual jugó un papel predominante el sanmigueleño Ignacio Allende. El análisis de la conspiración de Querétaro, de sus personajes más salientes, de su actividad, que hace Agraz en este libro, le confiere un mayor valor. La información biográfica y genealógica que se nos entrega representa otro de los valores de esta obra, que, con apasionada devoción, tenaz y fecunda investigación y una labor prodigiosa, realizó para bien de la historia mexicana el infatigable investigador Gabriel Agraz García de Alba.

Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México, Álvaro Matute (editor), Ricardo Sánchez Flores (editor asociado), México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, v. 16, 1993, p. 235-239.

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