Miguel León Portilla In memoriam

Semblanzas
Vida académica


OBRA Y LEGADO DE MIGUEL LEÓN-PORTILLA

Miguel Pastrana Flores

Más allá de los lugares comunes y los elogios fáciles es necesario empezar por reconocer que la actividad y la obra académica de Miguel León-Portilla es tan extensa como variada y, lo más importante, que se ha sostenido a sí misma a lo largo del tiempo. La obra de don Miguel ha demostrado su solidez y destaca en cuatro actividades que actualmente son las fundamentales para el desarrollo integral de las instituciones y de los profesionales dedicados al estudio de la historia y las humanidades: la investigación, la docencia, la difusión y la gestión del conocimiento.

Miguel León-Portilla fue un investigador de amplio espectro; prueba de ello son las diversas áreas del conocimiento que cultivó, así como los numerosos asuntos que fueron objeto de su mirada inquisitiva. Trabajó temas de historiografía, traducción, paleografía, codicología, historia de la educación, concepto del arte, biografías, historia de Baja California, algunas rebeliones indígenas coloniales, las autonomías indígenas contemporáneas, la edición crítica de textos o el estudio del pensamiento maya sobre el tiempo, sólo por mencionar algunos de los campos en los cuales su aportación es notable.

Es autor de numerosos libros y artículos de investigación que son auténticos clásicos, obras de referencia para la construcción del conocimiento histórico y, por ello, modelos dignos de tomar en cuenta. Produjo libros con títulos a la vez sencillos, claros, atractivos y, en muchos casos, provocadores, tales como La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes, Quince poetas del mundo náhuatl o Bernardino de Sahagún. Pionero de la antropología. Sus trabajos son textos vivos que generan reacciones y provocan nuevas hipótesis, pues en ellos hay planteamientos, atisbos e intuiciones que no podemos soslayar; son textos a los cuales se debe volver una y otra vez.

La obra escrita de don Miguel estaría trunca si no tuviera continuadores y colegas con quienes dialogar. Por ello, simultáneamente a sus publicaciones, emprendió una notable labor docente desarrollada tanto en el Seminario de Cultura Náhuatl, el cual aún se imparte en el posgrado, así como en la instauración del curso Introducción a la Cultura Náhuatl en la licenciatura en Historia, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, que también sigue vigente.

Maestro y formador de diversas generaciones, dirigió numerosas tesis de licenciatura, maestría y doctorado en Historia, Antropología y Filosofía; participó en incontables exámenes profesionales. El doctor fue un hombre que jamás se rehusó a la difusión del conocimiento histórico y humanístico en todos los niveles: conferencias, entrevistas, presentaciones de libros y un largo etcétera. También se destacó en la elaboración de materiales especialmente pensados para la difusión, como lo es la antología Visión de los vencidos. Relaciones indígenas de la conquista, que cumplió 60 años de haberse publicado, obra de referencia obligada, además de ser el mayor éxito editorial de la UNAM, donde el último tiraje fue de 8 000 ejemplares, y ha sido traducida a varios idiomas. La obra de Miguel León-Portilla llegó al paraíso intelectual que implica el libro académico y el de texto y, por ello, seguirá siendo ampliamente conocido y reconocido entre mucha gente; lo leerán tanto especialistas como gente común y, en ambos casos, títulos como Los antiguos mexicanos a través de sus crónicas y cantares hacen evidente que tuvo el don de la palabra, con la cual pudo hablar, como decía Marc Bloch, con la misma propiedad a los doctos, a los estudiantes y a las personas comunes.

Finalmente, aunque no menos importante, está su labor como gestor cultural. Como muestra basta un botón: el Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM no habría alcanzado la proyección que hoy goza sin el trabajo directivo de León-Portilla.

Don Miguel también se ocupó por los problemas del presente. En ese sentido escribió en defensa de los derechos de los pueblos indígenas de México y de otros países, y apoyó su lucha por alcanzar su autonomía, la preservación de sus lenguas y su identidad cultural. Por ello, fue ampliamente reconocido por numerosas instituciones educativas, culturales y gubernamentales, entre las que destacan haber sido investigador emérito del Instituto de Investigaciones Históricas; consejero de múltiples instituciones, sociedades y academias especializadas en historia, en antropología y en la lengua española; recibió veintinueve doctorados honoris causa de universidades de México, América Latina, Estados Unidos, Europa e Israel;  merecedor de premios y condecoraciones concedidas en México, Bolivia, Perú, Cuba, Estados Unidos, España, Francia, Italia y otros países, además de ser el primer extranjero en recibir el premio Leyenda Viva de la Biblioteca del Congreso de Washington.

Al destacarse en todos los campos de actividad profesional, la investigación, la docencia, la difusión y la gestión del conocimiento histórico, don Miguel nos dio el claro ejemplo de lo que debe ser un intelectual, un humanista integral: trabajar en todas las facetas y hacerlo bien.

Así, con crítica, con innovación, con la creación y la extensión de la cultura, reconocemos el legado intelectual de Miguel León-Portilla, al tiempo que manifestamos nuestra gratitud a la Universidad Nacional Autónoma de México, que hace posible estos trabajos y, a través de la docencia, la gestión y la difusión del conocimiento histórico, buscamos regresar, así sea una mínima parte, de lo mucho que debemos al pueblo mexicano, sin el cual lo que hacemos simplemente no tendría ocasión ni razón de ser. De esta forma, al tiempo que lamentamos la pérdida de un universitario ejemplar, también celebramos que la polifacética obra de Miguel León-Portilla sin duda será motivo, estímulo y modelo por muy largo tiempo de extensas, amenas, apasionadas e inteligentes reuniones y conversaciones sobre la historia y la cultura de México y el mundo.

Ciudad Universitaria, 2 de octubre de 2019




SEMBLANZA DE MIGUEL LEÓN-PORTILLA

Patrick Johansson K.

Miguel León-Portilla inició su largo recorrido académico al obtener el bachillerato con especialidad en Ciencias Sociales, en el Instituto de Ciencias, en Guadalajara, en 1944. Algunos años más tarde, en 1948, se graduaba con el título de Bachelor of Arts en la Universidad Loyola de Los Ángeles, y tres años más tarde, en 1951, con el de Master of Arts, en la especialización en Historia y Filosofía, en esta misma universidad. De regreso a México, obtuvo el Doctorado en Filosofía, en 1956, con especialización en Historia Prehispánica, en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Su tesis de doctorado, La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes, ha sido publicada varias veces por la UNAM, en ediciones revisadas y ampliadas, y fue también traducida al ruso, al inglés, al alemán, al francés y al checo.

En 1956, con Ángel María Garibay, Miguel León-Portilla fundó el Seminario de Cultura Náhuatl con sede en el Instituto de Investigaciones Históricas, y la revista Estudios de Cultura Náhuatl, editada desde entonces por dicho instituto.

Sus áreas de especialización fueron: las culturas prehispánicas del centro de México; lengua y literatura náhuatl; códices indígenas; la defensa de los derechos indígenas; el humanismo hispánico en México; las interrelaciones culturales entre el noroeste de México y el suroeste de los Estados Unidos; los contactos e intercambios culturales entre México y España, así como la etnohistoria de Baja California.

Recibió el reconocimiento como investigador emérito de la UNAM y del Sistema Nacional de Investigadores. Hablaba español, inglés, francés y náhuatl; tenía sólidos conocimientos de alemán, italiano y portugués y, por su formación humanística, de latín y griego.

En cuanto a sus actividades académicas, además de investigador en el Instituto de Investigaciones Históricas, y profesor en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, fungió como director del Instituto Indigenista Interamericano; fue Consejero del Instituto de Civilizaciones Diferentes, Bruselas, Bélgica; fue director del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM e integrante de la Junta de Gobierno de dicha Universidad, y director de la Academia Mexicana de la Historia. Fue asimismo Cronista de la Ciudad de México y Embajador de México ante la UNESCO.

Entre sus numerosas publicaciones, además de La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes, destacan: Visión de los vencidos; Toltecáyotl; Quince poetas del mundo náhuatl, Literaturas indígenas de México; Tonantzin Guadalupe; La flecha en el blanco, Francisco Tenamaztle y Bartolomé de las Casas en lucha por los derechos de los indígenas, 1541-1556; El destino de la palabra. De la oralidad y los glifos mesoamericanos a la escritura alfabética. Con Ascensión Hernández de León-Portilla, publicó una edición facsimilar del Arte de la lengua mexicana, de fray Andrés de Olmos, con un estudio introductorio, transliteración y notas. Una edición del manuscrito Cantares Mexicanos por él preparada, con una nueva traducción, ha sido publicada recientemente.

Lo esencial de su obra ha consistido en investigar las culturas indígenas de México, desde el punto de vista del otro. Así ha inquirido acerca de su visión del mundo, su historia, su literatura y sus testimonios en relación con la Conquista, siempre en busca de su sabiduría.

Recibió numerosas distinciones: el Premio Nacional de Ciencias y Artes; la Presea Manuel Gamio al mérito indigenista, por la Secretaría de Educación Pública; el Premio Universidad Nacional de la UNAM; la Medalla “Belisario Domínguez”, otorgada por el Senado de la República; la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X, el Sabio, distinción que confiere el Gobierno de España; el Premio Internacional Alfonso Reyes 2000, concedido por la Sociedad Alfonsina Internacional, y el Premio “Bartolomé de las Casas, X edición” 2000, adjudicado por el Gobierno español, entre otras.

A estas distinciones debemos añadir los veintinueve doctorados honoris causa de universidades de México, América Latina, Estados Unidos, Europa e Israel; premios y condecoraciones concedidas en México, Bolivia, Perú, Cuba, Estados Unidos, España, Francia, Italia y otros países.

Asimismo, trabajó y escribió en defensa de los derechos de los pueblos indígenas de México y de otros países, y apoyó la lucha de los pueblos originarios por alcanzar su autonomía, la preservación de sus lenguas y su identidad cultural. Hasta unos meses antes de su deceso, a sus 93 años, Miguel León-Portilla seguía trabajando sobre diversos temas relacionados con las culturas indígenas.

Ciudad Universitaria, 2 de octubre de 2019

 


MIGUEL LEÓN-PORTILLA HABLA ACERCA DE CANTARES MEXICANOS

Los Cantares mexicanos son la más antigua muestra de la creatividad literaria de los pueblos de lengua náhuatl. El manuscrito contiene, además de una gran compilación de poemas, textos de contenido judeo-cristiano, relatos de inspiración bíblica, así como algunos textos debidos a fray Bernardino de Sahagún y hasta una adaptación en náhuatl de las fábulas de Esopo. Miguel Léon-Portilla habla aquí acerca de los significados de esta obra editada en 2011.